domingo, 20 de diciembre de 2009

Uhúm.


Asco.

1.m. Repugnancia producida por algo que incita a vómito.

2.Impresión desagradable.

lunes, 14 de diciembre de 2009

You found me.

Te he visto reír, y permíteme decirte que tienes la sonrisa más bonita de todo el mundo. O al menos de toda Europa y de toda América. Te he visto enseñarme los dientes y cabrearte, y ellos tenían razón, a veces cuando te enfadas estás graciosa. Como cuando te despiertas por la mañana, siempre de buen humor, y te arrastras entre las sábanas hasta quedarte pegada a mí, siempre lo justo. Porque no te creas que todas las personas tienen buena cara por las mañanas después de correrse una gran juerga la noche anterior. Pero tú con la cara cansada, sin dormir, sin duchar, sin maquillar ni peinar, sigues teniendo esa dulzura, sigues sonriendo cada vez que ticas el viaje de cada autobús, sigues estando. Tú.
Tú que eres de lágrima fácil y sacas de sus casillas al más paciente, que te muerdes las uñas cada vez que estás nerviosa. Qué no sabes tocar ningún instrumento, excepto la flauta dulce, desde que aprendiste en quinto de primaria no has parado de tocarla cuando necesitas sentirte cerca de la niña que a veces te gustaría poder ser.
Y te miro, y a pesar de cualquier cosa que haya podido pasar, sólo veo amor. Amor en un frasco pequeño y con manos pequeñas y ojos saltones.


Y por eso me duele, me duele verte triste. Me rompe en mil pedazos ver como se ensombrece tu rostro. Me da ganas de llorar a mí también. Mejor dicho, sólo quiero que sonrías, necesito que sonrías. Y que me digas ''Que guapo eres''. Porque para mí tú eres preciosa.

domingo, 13 de diciembre de 2009

¿Ábrete Sésamo?


Es difícil compartir tu vida con otra persona. Es tan difícil dejarle entrar como dejarle salir una vez que ha estado dentro. Es complicado abrirte, para unos mas y para otros menos, pero la sinceridad cuesta.

Al mostrarte tal y como eres ante alguien, estás diciéndole ''Toma mi corazón y mi mente'', te arriesgas a que lo tome, a que lo deje, a que haga papilla con ello. Y duele, duele que lo hagan. Duele que te rechacen, duele no ser correspondido, o serlo y que te fallen. O ninguna de esas cosas, pero abrirte de una forma completa y sincera, duele muchísimo.
Te quedas totalmente desnudo y vulnerable. Expuesto. Le estás dando la clave de tu propia perdición, en parte podrías incluso estar autodestruyéndote.
¿Para que entonces entregrle nada a nadie? ¿Por qué lo hacemos?

Podrías hallar varias respuestas y ninguna sería del todo cierta. Podrían existir muchos motivos y a la vez sólo uno.

Y de todas formas, ¿para que buscarle explicación, si, sinceramente, seguiré haciéndolo?

domingo, 29 de noviembre de 2009

Aunque tú no lo sepas.

Son más de las tres, y en menos de cuatro horas tendré que estar en pie, meterme en la ducha, decidir que vaquero (y no que camiseta) me pondré, tomarme un café a toda prisa y poner rumbo hacia mis clases, hacia el examen de las ocho de la mañana. Pero necesito escribirlo, hacerle un regalo, aunque no lo sepa. Es extraño porque rara vez hablo así de esto. Normalmente huyo de los escritos románticos que hablan de mí. Por alguna razón desconocida no me gusta mostrar demasiado a menudo los sentimientos más profundos de amor, cariño.
Pero creo que hay un antes y un después. Y que mejor manera de demostrarme a mi misma que he captado el mensaje, que he entendido que se acabó al antes y que estamos en el después.
Pero como me cuesta, y lo sé. Y lo sabe. Y no me lo dice nunca. O al menos casi nunca. Me deja a mi aire, sin intentar asfixiarme. Aunque también me hace sentir condenadamente mal, y es inevitable, no siempre todo sale bien. Pero como dije, hubo un antes y un después. Y mi antes era bonito, a veces. Era simple: o blanco o negro. Nunca había lugar para el gris o las medias tintas. Ahora las conversaciones son más fáciles, y aunque no lo parezca, poco a poco, todo ese miedo que se me había acumulado en el estómago, en los ojos, en el pelo, se va diluyendo. Muy despacio. Cada cosa tiene su propio ritmo y la aceleración de los procesos sólo conlleva a catástrofes(...)

Y en realidad, para lo que me senté aquí es para decir otra cosa, pero ¿ves? ¿Ves como me cuesta? Y le doy mil vueltas a la manzana antes de entrar en la cafetería y pedirme el café. No siempre.
Y vuelvo a desviarme.
Que no me quise permitir el echarte de menos, pero echaba de menos la forma en que me pedías a gritos que me fuese contigo y lo dejase todo. O lo que querías que dejase. Si que lo hacías, aunque nunca te lo dije. No siempre se te da bien disimular.
¿Y que pasa?

Que empiezo hablándole a la nada y termino hablándote a ti. Que aunque tú no lo sepas..

domingo, 22 de noviembre de 2009

Nada es lo que parece. Ya.


Tanto sentimientos como sensaciones son demasiado complicados, complejos y difíciles de explicar. Por eso cada persona siente y percibe de una forma concreta y única.
El corazón y el cerebro son órganos demasiado esenciales, pero también enormemente extraños, difíciles de manejar.
El problema es que ambos son tan delicados y frágiles que la más mínima alteración en ellos puede desencadenar un efecto dominó nefasto.
La diferencia entre uno y otro está en la manipulación; ya que el corazón casi siempre es demasiado inteligente y difícilmente podrás engañarlo.
En cambio, a la otra parte, el cerebro, siempre creyendo ser superior, muchas de las veces cae en la ignorancia. Y sabe mentir, si, pero también es engañado.

De cualquier forma, ni siquiera importa cuando todo lo demás no importa. Como decía antes, tanto sentimentos como sensaciones, son muy, muy complejos. Y peligrosos.



# Lyla dice que hay tantas cosas peligrosas que ni merece la pena pararse a contarlas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Levántate y reacciona.



Todos, absolutamente todos cometemos errores. Unos son más graves, otros no tienen la menor importancia, algunos hacen que tu vida tome otro rumbo, otros hacen que vuelvas al punto exacto en el cual estabas.
Existen errores que dañan a quiénes más queremos, otros dañan sin más.
Piedras en nuestro largo camino, obstáculos que debemos aprender a sortear o en el caso de haber tropezado, aprender a resolver, levantarse y reparar el estropicio.


Pero hay decisiones, que pueden parecer erróneas y que incluso lleguen a perjudicarte. Decisiones a las cuáles puedes deberle tu ruina y también tu gloria.
Decisiones de las que te arrepentirías; te arrepentirías sino estuvieras ahora dónde estás.


Y tropezarías mil veces en la misma piedra con tal de llegar al punto exacto en el cual te encuentras.

jueves, 15 de octubre de 2009

La tormenta perfecta.

Cada vez que él cerraba los ojos, era porque le picaba la garganta. Porque después de la tormenta, venía el chaparrón. Y siempre le pillaba sin paragüas, joder. Siempre le pillaba sin abrigo y sin zapatos. Y odiaba los charcos. A ella le encantaban.
Adoraba la lluvia y el agua, por eso nunca le importaba que le escociese la garganta o que la habitación se inundase con promesas rotas.Amaba empaparse y sentirse viva.. y debido a ello, aunque la tormenta, el chaparrón o el huracán desenfrenado la pillase por sorpresa siempre sabía como quitarse la ropa y pasar frío, como romper el paragüas y dejar que la lluvia le calase hasta el alma, soltarse el pelo y permitir que el viento se lo alborotase, aunque esto le impidiese ver, sentir o caminar, siempre encontraba la forma de regresar. Incluso descalza y tiritando, podía quererte.

martes, 13 de octubre de 2009

Los icebergs se derriten.


Suopongamos que pones en marcha una serie de engranajes. Que mueves la palanca, que activas el detonador. Reflexiona.
Un cambio implica otro cambio y otro y otro. Y así sucesivamente.
Aunque desees no moverte, aunque decidas no hacer nada, indirectamente estás haciéndolo. Hacer nada implica hacer algo.

Pero,¿y si mañana todo terminara?
Hablo de un final absoluto y definitivo.
Si ya no hubiese marcha atrás, si las decisiones, las palabras, los actos llevados a cabo diesen lugar a hechos irrevocables.
Entonces ¿qué? ¿Que harías?
El pasado es inalterable. A veces incluso el presente, lo que está sucediendo en este mismo instante, es irreversible. Pero no somos conscientes de ello, no pensamos que ciertas cosas puedan ocurrirnos.
Hasta que ocurren.
Y ahí viene la explosión final.

domingo, 11 de octubre de 2009

Barcos de papel en la lluvia.


Puede ser, que una de las cosas más dolorosas de esta vida, sea tener que tomar ciertas decisiones las cuales sabes que van a dañar al otro. Incluso a ti mismo.
Puede ser, que no se tenga el valor suficiente para determinar que es correcto y que no lo es.
Quizá siempre andemos a la deriva, autoengañándonos con simples cosas vanales, caminando a ciegas aún a sabiendas que la cinta que cubre nuestros ojos no será eterna, algún día se caerá, alguien nos la quitará o peor aún, se romperá de repente. Y entonces todo aquello que pensábamos cierto, incluso correcto, empieza a deshacerse, como barquitos de papel en un estanque.
Cómo una planta que cuidas con exagerado cariño y primor muere de la noche a la mañana.

La cuestión es, ¿cómo saber cuando parar? ¿Cómo controlar lo que escapa a tu control? ¿Cómo enderezar el timón que, atascado, se niega a cambiar el rumbo?
Me pregunto hasta que punto un ser humano es capaz de aguantar pesadas cargas sobre sus hombros. ¿Quiénes son más fuertes, los que luchan y luchan y luchan, o los que esperan a que el momento adecuado para actuar llegue, rompiendo el mundo de los demás incluso el suyo propio?


jueves, 8 de octubre de 2009

Y llega el otoño.



Llámadme especial pero el verano me agobia. Me cansa, me agota. Me chupa la energía por completo.
Llega Agosto, la última quincena, y me apetece ralentizar el tiempo, crearme unas vacaciones eternas, que jamás terminen. Me desespero porque siento que se me escapa de las manos, que la tranquilidad y la alegría se agotan y percibo como se van apagando lentamente. Y lo noto. Noto como empieza a acercarse Septiembre a pasos de gigante y como Agosto se hace pequeñito y se va. Noto como el sol ya no es caliente, sólo tibio. Y cambio la toalla por una chaqueta. Y las sandalias por zapatos cerrados.
Y me adentro en Septiembre y mi verano se escapa. Chek in, chek out. Fue bonito mientras duro. Y empieza la lluvia fina, el frío de la mañana cada vez va cortando un poco mas, las nubes se van haciendo su huequito en el cielo.
Esta llegando el otoño. Y mi verano se machó. Ni siquiera me di cuenta del día en el que el día dejó de ser azul para convertirse en gris perla..

Y un día, me levanto, y veo que llueve, que llueve a cántaros, que la calle está mojada y huele a hierba y a tierra húmeda. Y todo el mundo evita los charcos que va dejando la lluvia, lleva paragüas y abrigo. Aunque no hace frío, es sólo porque llueve, porque el cielo llora, llora de alegría porque el verano se fue. Aunque eso nadie lo sabe. Sólo yo.
Se fue y tardará mucho en volver.

Pues que tarde. Yo entiendo al cielo. Yo no uso paragüas. Ni tampoco evito los charcos.

martes, 6 de octubre de 2009

Lyla, parte tres.

Veía las horas pasar. Sentía como los minutos se alargaban y la impaciencia brotaba en su interior.
Lyla, cálmate, decía.
La frustración iba creciendo por momentos. No estaba segura de que sus decisiones hasta ahora hubiesen sido correctas. Y si no estaba segura, ¿quería eso decir que no era esto lo que quería?
¿O su inseguridad estaba precedida por otros motivos? ¿Había algo que la empujase a sentirse así? Pensaba que sí. Pero también pensaba que en ocasiones era tan valiente (o quería serlo) que acababa por convertirse en alguien que no era. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
¿Era ella la que no estaba preparada para el mundo, o era el mundo el que no estaba preparado para ella?
En cualquiera de los dos casos se sentía sola, frágil e incomprendida.
Se sentía impotente. Su corazón estaba en llamas, su mente sumida en el más completo y profundo caos, su cuerpo se limitaba a reflejar todo aquello que los demás querían ver, o lo que ella quería que viesen.
Se acordó una vez más de Papeles mojados y su comparación con el té.
Ni hirviendo, ni congelado. Pero tampoco templado, pensaba ella. Caliente, con el número de grados exacto.
Qué difícil, joder. Qué difícil.
Qué complicado y angustioso era todo. Y cuanto más complicado, más placentero. Cuánto más drama, más complicación, por consiguiente, más placer. Había que andarse de puntillas.
Pero todo en su justa medida. Qué complicada era ella también. Estaba claro que era algo especial con sus cosas, pero a la vez podía ser tan simple para otras..

Siempre buscándole las cinco patas al gato. Y si ella decía que eran cinco y podía demostrarlo que temblase el mundo.
Pero luego se deshacía y toleraba que le dijesen que el gato tenía cuatro patas. O que no tenía.
¿Cómo explicaba ella eso?
Se dejaba querer. Le gustaba pensar que sí pero, ¿Y si estaba equivocada?
Y volvía al principio. ¿Y si no había estado haciendo lo correcto? Entonces llevaba media vida engañada.
Quizá se autoconvencía de que el cazador y la presa era ella misma.


Quizá es que sólo era débil.

viernes, 2 de octubre de 2009

Corazones congelados. Miedo a las alturas.


No sé, puede que este cambio de actitud se deba a que se me va encogiendo poco a poco el corazón, hasta quedarse helado. Tal y cómo tú dices que soy: Fría, helada. Cómo un témpano.
Pero me doy cuenta de que no soy así; tú me haces así.
Tú me conviertes en corazón helado y yo me dejo convertir.
Pero ahora,.. Ahora es distinto, siento que algo ha cambiado, y no son mis sentimientos, no.
Por supuesto que siguen acelerándose mis pulsaciones cada vez que paso y te miro, pero sin embargo, ya no me siento culpable. Se que te adoro y que realmete me arrepiento de todo aquello que hice mal. Pero estoy tranquila, mi conciencia está tranquila porque sabe que no soy la única culpable, sólo una fugitiva más.
Ya no tienen tanta importancia esos comentarios en forma de flechas envenenadas que lanzas con intención de hacer daño. No tiene tanta importancia tampoco los constantes ataques con el propósito de echar en cara fallos o defectos humanos.
¿Sabes qué? Lo único qe has hecho es dedicarte a congelarme y romperme.
Pero me creaste ese pequeño gran escudo protector (casi) impenetrable. Enhorabuena, has logrado llegar a mi núcleo y modificar parcialmente una parte.
Ahora ya no es cómo antes, que sentía como la lluvia me calaba hasta los huesos, tanto que dolía (es verdad lo que dice la canción). Ahora el chaparrón cae, y las gotitas de dolor, esos dardos envenenados, ruedan y resbalan por mi piel yendo a parar al suelo.

Y pienso entonces, que quizá sea verdad lo que Lara me había dicho: Seguiré contando granos e arena hasta que se agote la paciencia, o hasta que se me cierren los ojos del cansancio.
¿Será verdad que el final está cerca? ¿O será el resultado de tanto desgaste sentimental interno?
Y si así es, ¿Cuánto mas voy a aguantar?

De momento mi ''corazón'' sigue en el congelador de la azotea. Puede que nunca estés a la altura.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un día cualquiera.

Estoy en el atobús. Miro por la ventanilla entreteniéndome con cualquier cosa.
Hoy no me apetece escuchar música. Estoy pensando en demasiadas cosas y no sería capaz de disfrutarla.
Pero sin embargo no me molesta reflexionar con el ruido de los coches y la calle.
Prefiero darle vueltas a una cuestión mientras camino, voy en el autobús o en el tren.
El estar en movimiento hace que me sienta más libre; despeja enormemente mis sentidos.

A mi lado, un señor mayor con bastón y camisa.
Enfrente, una niña pequeña me sonríe. La sonrío. Y entonces ella cambia la expresión. Parece interesada en mí. Sólo debe de tener cuatro o cinco años, pero intuyo que en esa niña hay algo especial. Quizá me recuerda a mí pero en chiquitito.
La misma curiosidad por las sonrisas tristes, pero sinceras. Las mismas ganas pero el mismo miedo de encontrar respuesta a todo.

Los mismos ojos, grandes, expresivos, ansiosos.
Las mismas pecas, migas de pan esparcidas por su nariz.La misma inquietud, cómo sabiendo que algo no marcha bien.

Mi parada. Me dispongo a bajar. No quiero.
Me gustaría poder quedarme aquí, enfrente de ella, mirándonos hasta gastarnos.
Pero tengo que bajarme o llegaré tarde.
La niña de pecas me mira como queriéndome decir «Quédate, sólo quédate», y por primera vez me percato de la presencia de su madre, que tranquila mira también a través de su ventanilla.
Cuídala, susurro. Pero se que nadie me ha oído. Sólo yo.
Las puertas del autobús se abren y la gente comienza a bajar. La niña continúa mirándome.
Levanta su mano pequeña y hace un gesto. Un adiós.

Mientras bajo escucho a una vocecita que proviene del autobús; una vocecita menuda pero nada chillona «¿Has visto mamá? Esa chica de ahí tenía el mismo número de pecas que yo, y también en la nariz. Doce pecas»


Doce pecas.. repito mentalmente. Y dos lunares en el cuello. Y pienso que es el detalle más dulce y tierno que han tenido nunca conmigo. También pienso que eso es lo más bonito de mí: el pan integral desmigado sobre mi nariz y mis diminutos lunares color tierra, dos centímetros más abajo de la mandíbula.

Me entran unas tremendas ganas de llorar.


Lyla, parte dos.

Lyla esperaba sentada en la acera, con las piernas cruzadas, fumando e inhalando el humo para tornar aún más negros sus pulmones y su corazón.
Había creído que una vez llegado el momento, la sensación de inquietud cesaría y las náuseas remitirían.
Pero resulta que su cuerpo se negaba a colaborar y eso hacía que la situación tornase cada vez más, a peor.
¿Qué haría cuando le tuviese delante de ella?
¿Qué sucedería cuando sus hombros y sus bocas estuviesen a la misma altura?
¿Sería capaz de mirarle a los ojos y sostenerle la mirada?
Y lo que es más importante.. ¿Qué haría él?

Contemplaba el cielo, nerviosa y ausente, como una niña pequeña a puno de pasar a la consulta del dentista por vez primera.
Aún estaba a tiempo de echarse atrás, levantarse y volver a andar lo andado. Y realmente esa opción era muy tentadora, pero a la vez había algo que le impedía moverse.
Algo que la ataba a aquella acera y la consumía por dentro lentamente. Se sentía como un arbusto, con la vida condicionada eternamente a la tierra del suelo, la tierra que lo alimentaba.
Pero Lyla no era un arbusto, era una persona, de carne y hueso. Y por eso lo que en realidad le condicionaba y le ataba no era la tierra del suelo, en realidad, ni siquiera la acera ni el asfalto de la calle.
Lo que la retenía era otra cosa. Y ahora empezaba a darse cuenta del verdadero signficado de la frase ''Vivir en punto muerto''.

martes, 22 de septiembre de 2009

Lyla, primera parte.


Lyla. La pequeña Lyla.
Lyla estaba cansada de ser Lyla.
No era la única que veía ese trozo, esa parte de cada persona que pasaba desapercibida a la mayoría de ojos humanos. No era la primera que lloraba hasta quedarse sin lágrimas, ni tampoco sería la última. Pero era de las muchas a las que le gustaba reir en buena compañía. Había vivido en sus propias carnes un nivel de hipocresía y cinismo tan grande que pensar en ello le hacía apretar los dedos de los pies en sus zapatos de pura rabia.
Había visto cómo le fallaban y cómo la veían caer sin inmutarse. Había comprobado que las personas buenas están hechas de sufrimiento y cicatrices y que las malas son malas porque quieren.

El dolor no es una excusa. Todos podemos decidir que queremos hacer, decir y ser.
O al menos casi todos nosotros.
Y en vez de agradecer poder tomar nuestras propias decisiones con total libertad, tendemos a quejarnos de dicha libertad. Nos excusamos y nos refugiamos en disculpa alegando que fue nuestro otro yo el que actuó. El yo malo y vengativo. Y ''yo'' sólo hay uno. Pero nadie se da cuenta.
Y por eso Lyla quería dejar de ser Lyla. Porque ya no era inocente y veía las cosas malas del mundo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Dolor instantáneo.


Y entonces lo vi.
Vi justo aquello que había estado obviando todo el tiempo. Aquello por lo que hubiese dado lo que fuera tan sólo para evitar presenciarlo.
Contemplé la imagen sin palabras, muda de dolor, falta de aliento para lograr reaccionar.
Noté como se me humedecían los ojos y los cerré rápido para que no existiese ninguna fuga de agua.
No estaba segura de sí alguien me miraba pero apreté los puños con tal fuerza que sentí las uñas clavarse en mis palmas, blancas del esfuerzo.
No dolía. No era eso lo que me dolía.
Mordiéndome la lengua conseguía luchar contra esas ganas locas de dejar resbalar dos gotas de agua salada por mis mejillas.
Me sentía impotente. Tonta y traicionada a un nivel inimaginable. Usada. Un juguete. Abandonada y desertada de lo que un día fue mío y que ahora se me escapa de las manos.
Pero seguía sin poder reaccionar y mis ojos no apartaban la mirada de allí.
Quería seguir mirando, saber que sucedería después, aunque me doliese. Tenía derecho a saberlo.
Noté como el nudo intentaba deshacerse y me escocía en la garganta. Picaba.
Y me dolían los pulmones. Y la sangre me circulaba lenta. Y el tiempo estaba detenido...
Ni siquiera escuchaba el sonido de la música procedente del bar que se encontraba a mi espalda o el ruido y las voces que emitía la gente que pasaba a mi lado. Ajena a mí. Ajena al terremoto que tenía dentro.
El mundo seguía, pero mi tiempo estaba detenido, congelando ese instante y captando cada gesto, cada dolorosa imagen. Mi retina grababa, como si fueran diapositivas.

Y no pude seguir mirando.
Me di cuenta de que no podía, que de nada servía y me distendí.
Aflojé mis puños y acto seguido mi cuerpo entero se debilitó de tal forma que tuve que apoyarme en la pared y sentir el frío de la baldosa en mi mejilla.
Suavicé mi expresión de dureza y angustia.
Y entonces caí en una especie de llanto sosegado.
Ese que hace que tu cuerpo tiemble y se estremezca sin moverte, en silencio. Y mi semblante se ensombreció.
Escondí todo aquello cómo pude. Bajo una máscara de pestañas y colorete tono tierra.
Y con la cabeza gacha asumí la derrota.
Lo que no sabía, pero si intuía, era que aquel dolor no cesaría.
Que aquella extraña sensación de inquietud y abatimiento no se aliviaría, nunca.

martes, 15 de septiembre de 2009

Soy un copo de nieve.


Y aquí sigue lloviendo. Observa como el cielo llora agua impura. Contaminada por toda esta mierda, por todos nosotros.


Me gusta el otoño, y el crujir de las hojas bajo mis pies. Y el invierno con sus lucecitas, sus abrigos y bufandas. Aunque aquí, en la costa, nunca nieva. Y me gustaría que nevase, y que la playa quedase blanca y que nadie bajase a tocar la nieve, que nadie dejase huellas. Pero sería imposible no intentar hacerse con un par de copos tan.. puros, delicados, tan helados.
Tan helados y frágiles como yo. Sí, eso me decías, que era fría. Pero me tocabas y me derretía, como un copo de hielo, de nieve. Bastaba con tenerme un segundo entre tus manos y me deshacía en agua que se te escurría de las manos y por los bordes de la mesa. Intentabas recogerme pero yo era sólida y después me volvía líquida. Y se te escapaba a tu control. Y te enfadabas. Yo no tenía la culpa de ser un copo de nieve y de que tú fueses infierno.
Incompatibilidad dijo alguien una vez.


Y aquí sigue lloviendo.. Y yo sigo siendo agua.

lunes, 14 de septiembre de 2009

No tiene sentido seguir así.


Y me he pasado el día entero mirando una pantalla y toqueteando las teclas, escribiendo cosas sin sentido, pensando que quizá eso me ayudara a entender el mundo, a entender la raza humana y a entenderme a mí. O a ti.

Y sigo sin encontrarme, sigo con palabras vacías que no dicen nada. Sigo con las mismas ganas de hace cinco horas de querer comprender todo. O nada. O todo y nada. O simplemente algo.
Y no paro de escuchar los Beatles, Los Piratas y Pereza.
Y eso que apenas escucho música en español (los Beatles no cuentan, siempre gustaron)
Pero las viejas costumbres cambian y me pierdo. Me estoy perdiendo cada vez más y cada vez más me cuesta encontrarme.

Y ahora me cambio a la música clásica. ¿Lo entiendes ahora?
''No vales nada'' escuché decir. No se cuando. No me acuerdo. No se nada.

Me conozco y no se nada.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Preguntas sin respuesta. Respuestas sin pregunta.


Que alguien me explique qué es el amor, en qué consiste y en qué se basa. Si hay tipos de amor o si amor es amor y punto.
Que alguien me ayude a entender de qué va la amistad, como surge, por que es tan importante y qué se supone que siginifica «una mano amiga».
Que por que la vida da mi vueltas, por que hoy aquí mañana allí, por que las personas entran en nuestras vidas para más tarde salir, por que existen personas irretenibles, que por mas que queramos abrazarlas tarde o temprano se escurren y se alejan y ahí nos quedamos, sentados, viendo cómo se alejan sin poder hacer nada, y que todo sea más doloroso.Y por que a su vez tenemos a una persona a la cuál volvemos una y otra vez, y la cuál vuelve y recae cómo un drogadicto buscando su heroína, si, eso, cómo la droga, cómo imanes que se repelen y se atraen. Y vuelves, y vuelves y vuelves a caer. Y te vuelves a alejar. Un contínuo tic seguido del tac. ¿Por qué?
¿Quién me responde a mi a esto? ¿Quién?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Free at last


Oigo el murmullo de las hojas y parece que dicen tu nombre, pero tu no estás. No se si te has ido o si nunca has estado. ¿Cómo saberlo? El tiempo es traicionero y a veces parece que pasa a saltos, trompicones, como si se estuviese burlando, coge carrerilla y se detiene y después brinca al ritmo de tus latidos. O quizá de los míos. Pero nunca de los dos.
Y entonces entiendo el desasosiego y la apatía del libro del que te hablé. Claro que tú nunca escuchaste mis palabras, sólo hacías como que oías. Y escuchar no es lo mismo que entender. Eso lo aprendí de ti. Y que mirar no es lo mismo que ver. Eso lo aprendiste de mí. Aún recuerdo cuando te enseñaba a ver el mundo a través de distintos ojos. Pero te empeñabas en coger todas las cosas malas, la pobreza, la ira, el desamparo, el engaño y las mentiras, el cinismo, la rabia, la estupidez humana. Y jugabas con ello para intentar tocar fondo. Y yo te decía que en realidad el mundo no es tan malo cómo parece aunque para sobrevivir tengas que crearte tu propio mundo, sino, te aplastan.
Pero no me escuchabas.. O no querías entenderme.
Y entonces, me cansé de enrevesar y tergivesar las palabras, las miradas, los gestos, y el mundo en general, ese del que te hablaba.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

..Y aún me dejo mucho en el tintero.


Creo.. creo que le quiere. No es porque esté con él, sinceramente pienso que hay algo más. No estoy hablando solo de amor, estoy hablando de querer a alguien de verdad, de quererlo como persona. De amar su compañía, de sentir pena cuando sienta pena y de alegrarse cuando algo le sale bien. De involucrarse en su vida lo justo y necesario. En la medida casi perfecta (no creo en las perfecciones)
Te estoy hablando de que hace tiempo se engancharon. Se enredaron e hicieron nudos fuertes, muy fuertes, que dudo enormemente que el tiempo deshaga.
De él decían que era un caso perdido. De ella que jamás aprendería del todo, que siempre tendría ese punto frenético con un toque infantil (que no inocente)
Ella era todo ternura para momentos frágiles y él la apatía en persona.
No lo llames complementarse, es sólo una forma de unión enrevesada y bonita, con sus pros y sus contras.
Se que es algo más que esa forma de amar que pintan en revistas, libros o películas.. No se trata del ''felices y juntos para siempre'', ni de un ''sin ti no puedo vivir''. Creo que es mas un ''Ayúdame y déjame ayudarte, escúchame y déjame escucharte. Coge mi mano para lo bueno y para lo malo. Enséñame''


Aquí. Ahora. Sin pedir permiso. No hace falta.

jueves, 27 de agosto de 2009

Bajo el edredón.


Si juegas con fuego te quemas.
Te quemas los dedos, las manos, los brazos, el torso, las piernas, los pies.
Y si viene con mucha intensidad, te incendias. Y te quedas así a ratos. Incendiada de pies a cabeza, con un sube y baja en el cerebro.
(...)Jack besó lentamente la boca de Amanda, recorrió con la lengua sus labios, despacio, suave. Ella respondió desabotonándole la camisa y dejándose besar. Dejándose hacer.
Sus lenguas raramente chocaban, se trataba mas de besos lentos, con los labios. De momento.
Él la tomó en brazos y ella colocó las piernas alrededor de él. La apoyó sobre la cama, lo suficientemente suave como para no hacerle daño pero lo suficientemente fuerte como para que quedara claro el deseo que sentía por ella.
Entonces todo se volvió mas salvaje, pero sin perder ese punto de sensualidad.
Y tras haber jugueteado un rato con sus cuerpos, tras haber tenido orgasmos y gemidos para todos los gustos, se tumbaron a contemplar el techo.
Hacía calor.

martes, 25 de agosto de 2009

Con cuentagotas.



Como escuchar su música favorita.
Bailar en un paso de peatones.
Dormir sin dormir y hablar hasta las seis.
Como beber solitariamente en un bar y encontrar compañía al cuarto cosmpolitan.
Como las clases de inglés dibujando en una libreta. Y las de matemáticas durmiendo pupitre con pupitre.
Como las montañas rusas, el sube y baja. Las drogas blandas. El despegar de un avión.
Como desnudarse, vestirse, volver a desnudarse.
Como besar a un extraño, o a dos, o a tres. Y despertarte en camas ajenas a las tantas de la madrugada bajo un edredón que no es el tuyo.
Como mirar las olas sentado en la arena.
Como correr cuando llueve.
Como mentir. Como que te mientan.
Como equivocarte. Como que se equivoquen.
Como el miedo, la alegría.
Como ser completa y enteramente humano.

jueves, 20 de agosto de 2009

Tararea aquello otra vez.


Y me he dado cuenta de que mi corazón tiene un número limitado de latidos. Y cuando se agoten.. cuando se agoten viviré del marcapasos. Seguiré respirando y hablando y viviendo. Pero no sentiré absolutamente nada. Dentro de mi pecho habrá una máquina haciendo tic-tac y seré insensible.
Sentiré como la lluvia me moja, pero no será como ahora, que me cala hasta los huesos.
Y no peribiré todo esto. No será jamás como en este momento.
Lloraré y reiré, sin gracia y sin pena.
Y me darán igual tus canciones, tus palabras, tus versos y tu forma de ver la vida.

Mientras tanto disfruta de mi corazón. Ya sabes que todo tiene un final.

Somos unos incoherentes.


Ten cuidado, la luz del alba es traicionera y puedes perderte en ella. Puede cegarte y engatusarte, como una lolita en la cama.
Y las escaleras. Las escaleras de caracol son adictivas. Ni el tabaco, ni las drogas duras. Las escaleras y el amor.
O hacerlo un millón de veces en una cama roja.

Acercarte demasiado a un extraño o alejarte de quién quieres a tu lado.
Eso es lo peligroso.
No saber.
No saber que decir. No saber cuando parar. No saber que hacer.

Y yo ...

martes, 18 de agosto de 2009

Me ahogo.


Y no entiendo.
No se que quieres, que buscas, que esperas.
Doy un paso en seguro y tres sintiendo como camino sobre una cuerda de trapecista.
Ni se porque ríes (o por quién), por que lloras (si es que eso existe). Por que vives, por que luchas.
¿Qué es lo que te mueve? ¿Qué es lo que te hace levantarte y seguir?

¿Por cuánto te vendes?
Porque yo ya, me regalo.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Dónde quiera que estés

Lilly aún no podía creer que esto le estuviese pasando.
Hace unas horas se encontraba en su casa de Cork sentada frente al televisor comiéndose unos nachos con queso y viendo una película de cine independiente. (Muy mala, pero al fin y al cabo una película). Y ahora se encontraba en un maldito aeropuerto esperando el siguiente vuelo a Dublín.
Increíble.
Había bastado una sola llamada y poco más de tres palabras para que su mundo se pusiese patas arriba.
No entendía porque tras 9 largos y dolorosos meses, él había vuelto a ella.
No comprendía de que iba todo eso y porque ella se había dejado llevar. (O más bien se había querido dejar engañar)
Estaba enfurecida consigo misma y con el mundo en general. Temblaba de miedo y rabia pero no era capaz de darse la vuelta y salir de nuevo por la entrada principal de aquel aeropuerto.
¿Por qué narices tenía ese poder sobrenatural sobre ella? ¿Por qué influía tanto en su vida lo que él pudiese decir o hacer?
La pregunta le hizo sentir una punzada de dolor.
No quería reconocerlo. No quería oír la respuesta, ni siquiera pensarla fugazmente.
Sabía que las cosas no cambiarían. Que él jamás llamaría a su puerta para quedarse. Lo sabía en lo más profundo de su ser, pero no quería admitirlo.
Y se sentía…frágil. Vulnerable.
Porque cada segundo que pasaba le recordaba que todo esto no llevaría a ninguna parte.
Y se ahogaba.
El corazón se le iba a salir del pecho.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Cómo dices?


Es una sensación extraña.
Sentir que tanto física como psíquicamente te encuentras en perfecto estado y sin embargo, hay algo dentro de ti que falla.
Como un cortocircuito.
No es un vacío, ni una falta de espacio. No es tristeza, ni dolor.
No es nostalgia. Ni odio, ni amor, ni despecho, ni celos. No tiene relación.
Tampoco apatía.
No es nada de eso. O quizá un poco de todo.
No logro saberlo.

Creo que desconcierto es la palabra que mejor lo define.
Desconcierto en algunas zonas grises (¿de mi vida?)
Quizá deba (o sea ya hora de) extirpar de mi mente todo aquello que corrompe mi calma y modifica mi estado anímico (aunque es casi imposible mantenerse impasible ante ciertas situaciones y antes determinados sentimientos. Pero eso da igual, la cosa no va por ahí).

Sinceramente pienso que además de loca, estoy perdida.
No sabes cuánto.

sábado, 8 de agosto de 2009

No te despidas.


Que la niebla no te impida ver.
Y que el ruido no te bloquée lo que tienes que oír.
No dejes que los baches entorpezcan tu camino, ni que el canto de las sirenas te guíe hacía el desastre.
No confíes en los exraños, ni juzgues a los desconocidos.
No permitas que las mil voces que te gritan acallen ni tan sólo un segundo, hasta tu más mínimo susurro.
No te rebeles. Ni te distorsiones.
No cambies tu mundo.

jueves, 6 de agosto de 2009

Amor reciclado.

Mirase por dónde mirase encontraba amor. O eso quería creer.
En el metro, en la parada del autobús, en la calle, en el trabajo, en la cafetería de debajo de su casa, en el estanco, en el parque, en los cines.
Pero cuanto mas obsservaba mas se convecía de la superficialidad de las personas.
El amor estaba presente en miles de sitios, en un millón de detalles.
Pero era amor reciclado; cómo la colonia barata que engaña; cómo la verdadera personalidad escondida tras una máscara el día de Halloween.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Pedacitos de tiempo


''Parecerá una tontería y ni siquiera me había parado a pensarlo, pero uno de mis momentos favoritos es cuando él arranca el coche y yo pongo la música. Él conduce mientras suena
«All around the world» y entonces, canta.
Y lo miro de reojo mientras le escucho, después cuando giro la cabeza, sonrío a mi propio reflejo en la ventanilla del coche.
Joder, me encanta escucharle (...)''

martes, 4 de agosto de 2009

Si los corazones hablaran..

Es otra cosa. Un mundo aparte. Para entenderle tienes que conocerle. Te podría decir lo que le gusta hacer y lo que no, cómo viste, que música escucha, cómo está decorada su habitación, qué hace cuando sale, los sitios que frecuenta y lo que bebe. Que canta muy bien y mira muy mal. Que fuma. Que tiene un grupo. Que tiene los ojos y el pelo de un color que no existe. O bueno, existe pero no tiene nombre definido aún. Ya se lo pondré.Que tiene carnet de conducir y su cumpleaños es en Abril.También te podría decir que pasa cuando estoy con él. Lo que me gusta de él.
Cómo me desenreda el pelo o cómo me mira a los ojos. Si te hablase de cómo es conmigo no estaría siendo imparcial. Pero da igual. Seguirías sin comprender que es lo que hay detrás. Hace falta mucho para eso. Me hace falta mucho para eso.

sábado, 1 de agosto de 2009

Palabras.


Crees que te mantienes fiel a tus principios pero no es así. Vives en un perjuicio constante.
Tienes miedo a las ataduras, al encierro. Y no te das cuenta de que ya vives en una jaula, y tú mismo la has creado. El egoísmo y el egocentrismo nunca fueron solución. Y ahora mírate, como un león, primero dando vueltas de un lado a otro intentando buscar una salida, después resignado, aceptando el hecho de que ya estás ahí y necesitas ayuda para salir ya que por tu propia cuenta jamás podrías.
Pero ni siquiera entonces te planteas que todo este tiempo habías estado cometiendo un error tras otro. Te parece imposible no el hecho de equivocarte, sino el hecho de aceptar que lo has hecho mal.
No soy la persona mas adecuada para dar lecciones de nada. Ni siquiera soy tu amigo. Apenas me conoces, aunque yo a ti si. Observó cada noche lo que haces e intento entrar en tu mente para comprender cual es el problema y porque has llegado a esto.
No te gustan las normas, las reglas. Necesitas hacer aquello que te apetezca en el momento que mas te guste. Y que ironía.
Tú solito te has creado una cárcel y no podrás salir hasta que alguien te saque de entre tus propias rejas. Y cuando lo hagas, seguirás siendo un miserable.

viernes, 31 de julio de 2009

Dead Souls.




La sensación de sosiego iba y venía por momentos.
Podía sentirse flotando en una nube, y al instante siguiente ser un amasijo de nervios y rabia.
No era porque las cosas no saliesen exactamente como él quería, era por algo más. Que algo no saliese como estaba previsto conllevaba un cambio en los planes, un giro en el futuro próximo, no muy lejano.
Que la situación se escapase a su control le enervaba, pero también le estimulaba. No saber dónde, cuando, ni cómo mover ficha hacía que todo fuese más interesante y excitante, aunque por otra parte no le agradaba nada la sensación de desconcierto.
Aunque al fin y al cabo, sabía que lo más fácil era dejarse llevar. Fácil en la teoría, realmente difícil en la práctica.
Nunca se sintió obligado a nada. Al menos conscientemente. Hasta ahora.

Los excesos pasaban factura, ella siempre se lo dijo.

jueves, 30 de julio de 2009

Forever Young.



Tócame, suave.
Siénteme, en cada poro de tu piel.
Sálvame, cuando creas que me muero.
Mírame, cada vez que esté contigo.
Abrázame, fuerte, muy fuerte.
Cógeme, cuando sea necesario.
Suéltame, pero no me dejes caer.
Duérmeme, sólo como tú sabes hacerlo.
Piénsame, aunque no esté presente.
Ódiame, si alguna vez te hago daño.
Recuérdame, siempre que quieras.
Escúchame, aunque no te pida que lo hagas.
Demuéstrame, todo aquello que sientas.
Límpiame, de lo que me haga dudar.
Apasióname, con cualquier detalle.
Extráñame, cuando no esté cerca.
Llámame, si quieres oír mi voz.
Bésame, bajo la lluvia.
Píntame, de tu color favorito.
Explórame, completamente.
Sorpréndeme, una y otra vez.
Quiéreme. Quiéreme mucho, por todo lo que te hago sentir.
Y si te marchas lejos, no te sueltes de mi mano.

miércoles, 29 de julio de 2009



Creo que fue casi casualidad, y digo casi porque las casualidades no existen, se buscan.
Y tú y yo nos buscamos, siempre, una y otra vez, nos buscamos y nos encontramos. Aquí, allí, en el odio, en el amor, en canciones que siguen hablando de nosotros, en la esquina de algún bar.
Y nos perdimos. También siempre. Continuamente.
Y sin darnos cuenta acabamos en una zona gris. En un punto muerto del cual no podíamos salir porque había que mover ficha.
Nadie se atrevía. Pero tampoco queríamos.
Y entonces nos rompimos. Nos deshicimos. Nos fragmentamos en mil pedazos.

lunes, 27 de julio de 2009

Lija y terciopelo



A Blake le volvía loca el susurro de Eric.
Le gustaba sentir su aliento cerca de su piel, hacía que se sintiese en una nube.
En realidad todo lo que tuviese que ver con él le encantaba, pero esa era la parte que más disfrutaba.
Cuando prácticamente podía absorber cada palabra y gesto bonito. Y le estremecía pensar que todo aquello era un precioso espejismo o una mera transicción.
Le asustaba creer que volviese a ser un juego y que dentro de unas horas todo se viniese abajo como un castillo de naipes en plena ventisca.
Le dolía. Querer tanto le dolía en cada parte de su mente. No sabía muy bien cómo hacérselo entender, pero ahí estaba mirándole. Observando su respiración y como su pecho subía y bajaba despreocupadamente. Ajeno a la tierna mirada que ella le estaba proporcionando.


domingo, 26 de julio de 2009

¿Hacia dónde te llevo?

Viajar. Me encanta. No me importa el medio de transporte ni a dónde. Adoro la sensación de movimiento.. Saber que ahora estoy aqui y dentro de unos minutos, una horas, estaré en otro lugar distinto. Con nuevas cosas, nuevos paisajes, nuevos sitios por conocer. O con lugares que ya conozco y que quiero volver a visitar. Con personas que extraño o con personas que puede que algún día llegué a extrañar, quién sabe.
Y eso si estamos hablando de un viaje largo.
Los viajes cortos también me gustan.
El viaje en autobús para ir al centro, en coche para ir a la playa, en tren para ir a la ciudad vecina.
Y perderme. Mi madre solía jugar conmigo a eso. Cogía el coche y decía ''Vamos a perdernos''.
Y nos íbamos por carreteras totalmente desconocidas, a veces daban a ninguna parte, otras llegabas a descubrir parajes realmente bonitos.
Cómo dije antes, la quietud me ahoga, me aburre, me enerva. Me gusta el movimiento y la sensación de circulación, de actividad.




sábado, 25 de julio de 2009

Escucha.


Déjame que te explique que hay cosas que no tienen un porqué.
Déjame enseñarte que hoy es si y mañana es no, y que hay que aceptarlo. Déjame mostrarte que a veces gritar, patalear y golpear no sirve de nada, tan sólo empeora situaciones.
Déjame recordarte no cómo aquello que no pudo ser, sino como aquello que fue y terminó. Da igual como, pues al fin y al cabo es un final, y cuando algo termina otra cosa empieza.
Déjame que te enseñe a contar hasta cien veces cien, para que más adelante no te pierdas.
Déjame cogerlo todo, abrazarlo durante un segundo y después, soltarlo.
Déjame tocar fondo, pero déjame salir a flote, no me retengas en la profundidad. No intentes que me ahogue en un vaso de agua.
No intentes desbordar el vaso echando mas líquido, no intentes sacarla con disculpas, tampoco con culpas.
Déjame decirte que no existen culpables, ni existe una razón. Que existen muchas y pocas de gran peso.
Déjame que compruebe cual es mi grado de amor propio.
Déjame marearme y vomitar hasta las entrañas. Pero después déjame reponerme.
Déjame salir ahí fuera sin remordimientos, déjame sentirme libre, déjame volar. Al cortar mis alas estás cortando las tuyas también.
Déjame decirte que la mejor forma es guardar todo en un cajón, y tras la tormenta, cuando sale el sol, ahí es cuando debes decidir si tirarlo y desprenderte al completo o conservar un ápice de todo y nada.

miércoles, 22 de julio de 2009


Me miraba. Me miraba con las pupilas dilatadas. Yo también las tenía expandidas como platos. El marrón del iris apenas se distintinguía en la penumbra.
Que estuviese riendo y diciendo tonterías se debía también a la marihuana. Pero que mas da. Yo a pesar de todo sabía que no era cosa de la droga que me mirase así. Con los ojos medio entornados y brillantes. Siempre fue su punto débil. La mirada. Podía mentir con sus palabras, incluso con sus actos, podía fingir, decir cosas que no quería en absoluto que saliesen de su boca, pero no podía engañar con la mirada.
A veces, lo intentaba, y lo intentaba de verdad. Me decía ''vete, vete lejos y no vuelvas'', y yo lo hacía, lo hacía porque me lo pedía, pero sabía que él no quería que me marchase, sabía que en realidad quería abrazarme lo mas fuerte posible y decirme ''aún no, quédate una noche más''.
Y también formaba parte del trato. Había amor, bajo la piel. Pocas palabras bonitas y muchos besos. Así éramos. Nos deshacíamos y nos volvíamos a hacer.
Yo decía blanco y él decía negro. Y discutiamos. No siempre, pero casi siempre. Él desde que lo conozco fue un cabezota y yo siempre le dejé serlo. Discutiamos pero nos consentiamos mutuamente. Inconscientemente.
Sentí como se me erizaba la piel cuando me puso la mano en la pierna y empezó a dibujar eses hasta llegar a la altura del dobladillo de mi vestido.
Mientras cogía mi mano le daba otra calada a esa sustancia ilegal. Ilegal para corazones rotos y para personas rotas. Aunque pensándolo mejor, existían cosas peores que fumar cannabis. Y había peor gente por ahí suelta que la que fumaba alguna tontería de vez en cuando.
Volví a mirar los ojillos con mirada ahora ya perdida.
Sinceramente, a veces el mundo gira en el sentido contrario, haciéndote ir a contracorriente y llegando al punto al que querías llegar obsequiando y soportando empujones. Pero cuando llegas te das cuenta que por momentos como estos, momentos en los que una sonrisa vale mas que las mil y una palabras que a veces quieres escuchar, momentos en los que un gesto puede romperte o consolarte, momentos silenciosos, son por los que a veces (y sólo a veces) corres a contracorriente y no necesitas nada más.

domingo, 19 de julio de 2009

Un café solo, por favor.


Me gusta caerme, porque así me obligo a levantarme.
Me gustan los miércoles y los jueves. Y escuchar música en el autobús cuando aún no hay luz en la calle.
Me gusta que me canten. Escuchar una guitarra.
El agua, la lluvia torrencial, mojarme. La primavera, el verano, el otoño, el invierno.
Me gustan los beatles y el color del cielo cuando está anocheciendo.
El whisky y la cerveza.
Que me digan lo que hago mal, pero también lo que hago bien.
La tienda de camisetas de la esquina.
Los regalos. Tus regalos.
Adoro las sonrisas y los silencios.
Las carteras grandes y los bolsos pequeños.
Me gusta decir rainbow, que si tal que si cual, que si holaquetal.
Me gustan los besos en la espalda. Y el café con leche y espuma.
Me gusta gustar y me gusta que me gusten.
El color azul, el morado, el verde, el gris.
El olor a tierra mojada, a gasolina, a ambientador.
Me gusta hablar por teléfono, las cosas tontas, la risa tonta.
Bailar, salir, beber. Comer, dormir. El sol.
Me gusta escribir.
Me gusta aburrirme y despues encontrar algo entretenido que hacer.
Leer un buen libro. Las duchas de agua fría. Los baños de agua caliente.
Me gustan los polos opuestos. Me atraen.


Pero sobretodo lo que mas me gusta es que la vida sea como mi helado favorito. Nata y limón. Sabes que hay dos sabores, pero nunca sabes cual te va a tocar, el dulce o el amargo. O los dos ..