viernes, 31 de julio de 2009

Dead Souls.




La sensación de sosiego iba y venía por momentos.
Podía sentirse flotando en una nube, y al instante siguiente ser un amasijo de nervios y rabia.
No era porque las cosas no saliesen exactamente como él quería, era por algo más. Que algo no saliese como estaba previsto conllevaba un cambio en los planes, un giro en el futuro próximo, no muy lejano.
Que la situación se escapase a su control le enervaba, pero también le estimulaba. No saber dónde, cuando, ni cómo mover ficha hacía que todo fuese más interesante y excitante, aunque por otra parte no le agradaba nada la sensación de desconcierto.
Aunque al fin y al cabo, sabía que lo más fácil era dejarse llevar. Fácil en la teoría, realmente difícil en la práctica.
Nunca se sintió obligado a nada. Al menos conscientemente. Hasta ahora.

Los excesos pasaban factura, ella siempre se lo dijo.

jueves, 30 de julio de 2009

Forever Young.



Tócame, suave.
Siénteme, en cada poro de tu piel.
Sálvame, cuando creas que me muero.
Mírame, cada vez que esté contigo.
Abrázame, fuerte, muy fuerte.
Cógeme, cuando sea necesario.
Suéltame, pero no me dejes caer.
Duérmeme, sólo como tú sabes hacerlo.
Piénsame, aunque no esté presente.
Ódiame, si alguna vez te hago daño.
Recuérdame, siempre que quieras.
Escúchame, aunque no te pida que lo hagas.
Demuéstrame, todo aquello que sientas.
Límpiame, de lo que me haga dudar.
Apasióname, con cualquier detalle.
Extráñame, cuando no esté cerca.
Llámame, si quieres oír mi voz.
Bésame, bajo la lluvia.
Píntame, de tu color favorito.
Explórame, completamente.
Sorpréndeme, una y otra vez.
Quiéreme. Quiéreme mucho, por todo lo que te hago sentir.
Y si te marchas lejos, no te sueltes de mi mano.

miércoles, 29 de julio de 2009



Creo que fue casi casualidad, y digo casi porque las casualidades no existen, se buscan.
Y tú y yo nos buscamos, siempre, una y otra vez, nos buscamos y nos encontramos. Aquí, allí, en el odio, en el amor, en canciones que siguen hablando de nosotros, en la esquina de algún bar.
Y nos perdimos. También siempre. Continuamente.
Y sin darnos cuenta acabamos en una zona gris. En un punto muerto del cual no podíamos salir porque había que mover ficha.
Nadie se atrevía. Pero tampoco queríamos.
Y entonces nos rompimos. Nos deshicimos. Nos fragmentamos en mil pedazos.

lunes, 27 de julio de 2009

Lija y terciopelo



A Blake le volvía loca el susurro de Eric.
Le gustaba sentir su aliento cerca de su piel, hacía que se sintiese en una nube.
En realidad todo lo que tuviese que ver con él le encantaba, pero esa era la parte que más disfrutaba.
Cuando prácticamente podía absorber cada palabra y gesto bonito. Y le estremecía pensar que todo aquello era un precioso espejismo o una mera transicción.
Le asustaba creer que volviese a ser un juego y que dentro de unas horas todo se viniese abajo como un castillo de naipes en plena ventisca.
Le dolía. Querer tanto le dolía en cada parte de su mente. No sabía muy bien cómo hacérselo entender, pero ahí estaba mirándole. Observando su respiración y como su pecho subía y bajaba despreocupadamente. Ajeno a la tierna mirada que ella le estaba proporcionando.


domingo, 26 de julio de 2009

¿Hacia dónde te llevo?

Viajar. Me encanta. No me importa el medio de transporte ni a dónde. Adoro la sensación de movimiento.. Saber que ahora estoy aqui y dentro de unos minutos, una horas, estaré en otro lugar distinto. Con nuevas cosas, nuevos paisajes, nuevos sitios por conocer. O con lugares que ya conozco y que quiero volver a visitar. Con personas que extraño o con personas que puede que algún día llegué a extrañar, quién sabe.
Y eso si estamos hablando de un viaje largo.
Los viajes cortos también me gustan.
El viaje en autobús para ir al centro, en coche para ir a la playa, en tren para ir a la ciudad vecina.
Y perderme. Mi madre solía jugar conmigo a eso. Cogía el coche y decía ''Vamos a perdernos''.
Y nos íbamos por carreteras totalmente desconocidas, a veces daban a ninguna parte, otras llegabas a descubrir parajes realmente bonitos.
Cómo dije antes, la quietud me ahoga, me aburre, me enerva. Me gusta el movimiento y la sensación de circulación, de actividad.




sábado, 25 de julio de 2009

Escucha.


Déjame que te explique que hay cosas que no tienen un porqué.
Déjame enseñarte que hoy es si y mañana es no, y que hay que aceptarlo. Déjame mostrarte que a veces gritar, patalear y golpear no sirve de nada, tan sólo empeora situaciones.
Déjame recordarte no cómo aquello que no pudo ser, sino como aquello que fue y terminó. Da igual como, pues al fin y al cabo es un final, y cuando algo termina otra cosa empieza.
Déjame que te enseñe a contar hasta cien veces cien, para que más adelante no te pierdas.
Déjame cogerlo todo, abrazarlo durante un segundo y después, soltarlo.
Déjame tocar fondo, pero déjame salir a flote, no me retengas en la profundidad. No intentes que me ahogue en un vaso de agua.
No intentes desbordar el vaso echando mas líquido, no intentes sacarla con disculpas, tampoco con culpas.
Déjame decirte que no existen culpables, ni existe una razón. Que existen muchas y pocas de gran peso.
Déjame que compruebe cual es mi grado de amor propio.
Déjame marearme y vomitar hasta las entrañas. Pero después déjame reponerme.
Déjame salir ahí fuera sin remordimientos, déjame sentirme libre, déjame volar. Al cortar mis alas estás cortando las tuyas también.
Déjame decirte que la mejor forma es guardar todo en un cajón, y tras la tormenta, cuando sale el sol, ahí es cuando debes decidir si tirarlo y desprenderte al completo o conservar un ápice de todo y nada.

miércoles, 22 de julio de 2009


Me miraba. Me miraba con las pupilas dilatadas. Yo también las tenía expandidas como platos. El marrón del iris apenas se distintinguía en la penumbra.
Que estuviese riendo y diciendo tonterías se debía también a la marihuana. Pero que mas da. Yo a pesar de todo sabía que no era cosa de la droga que me mirase así. Con los ojos medio entornados y brillantes. Siempre fue su punto débil. La mirada. Podía mentir con sus palabras, incluso con sus actos, podía fingir, decir cosas que no quería en absoluto que saliesen de su boca, pero no podía engañar con la mirada.
A veces, lo intentaba, y lo intentaba de verdad. Me decía ''vete, vete lejos y no vuelvas'', y yo lo hacía, lo hacía porque me lo pedía, pero sabía que él no quería que me marchase, sabía que en realidad quería abrazarme lo mas fuerte posible y decirme ''aún no, quédate una noche más''.
Y también formaba parte del trato. Había amor, bajo la piel. Pocas palabras bonitas y muchos besos. Así éramos. Nos deshacíamos y nos volvíamos a hacer.
Yo decía blanco y él decía negro. Y discutiamos. No siempre, pero casi siempre. Él desde que lo conozco fue un cabezota y yo siempre le dejé serlo. Discutiamos pero nos consentiamos mutuamente. Inconscientemente.
Sentí como se me erizaba la piel cuando me puso la mano en la pierna y empezó a dibujar eses hasta llegar a la altura del dobladillo de mi vestido.
Mientras cogía mi mano le daba otra calada a esa sustancia ilegal. Ilegal para corazones rotos y para personas rotas. Aunque pensándolo mejor, existían cosas peores que fumar cannabis. Y había peor gente por ahí suelta que la que fumaba alguna tontería de vez en cuando.
Volví a mirar los ojillos con mirada ahora ya perdida.
Sinceramente, a veces el mundo gira en el sentido contrario, haciéndote ir a contracorriente y llegando al punto al que querías llegar obsequiando y soportando empujones. Pero cuando llegas te das cuenta que por momentos como estos, momentos en los que una sonrisa vale mas que las mil y una palabras que a veces quieres escuchar, momentos en los que un gesto puede romperte o consolarte, momentos silenciosos, son por los que a veces (y sólo a veces) corres a contracorriente y no necesitas nada más.

domingo, 19 de julio de 2009

Un café solo, por favor.


Me gusta caerme, porque así me obligo a levantarme.
Me gustan los miércoles y los jueves. Y escuchar música en el autobús cuando aún no hay luz en la calle.
Me gusta que me canten. Escuchar una guitarra.
El agua, la lluvia torrencial, mojarme. La primavera, el verano, el otoño, el invierno.
Me gustan los beatles y el color del cielo cuando está anocheciendo.
El whisky y la cerveza.
Que me digan lo que hago mal, pero también lo que hago bien.
La tienda de camisetas de la esquina.
Los regalos. Tus regalos.
Adoro las sonrisas y los silencios.
Las carteras grandes y los bolsos pequeños.
Me gusta decir rainbow, que si tal que si cual, que si holaquetal.
Me gustan los besos en la espalda. Y el café con leche y espuma.
Me gusta gustar y me gusta que me gusten.
El color azul, el morado, el verde, el gris.
El olor a tierra mojada, a gasolina, a ambientador.
Me gusta hablar por teléfono, las cosas tontas, la risa tonta.
Bailar, salir, beber. Comer, dormir. El sol.
Me gusta escribir.
Me gusta aburrirme y despues encontrar algo entretenido que hacer.
Leer un buen libro. Las duchas de agua fría. Los baños de agua caliente.
Me gustan los polos opuestos. Me atraen.


Pero sobretodo lo que mas me gusta es que la vida sea como mi helado favorito. Nata y limón. Sabes que hay dos sabores, pero nunca sabes cual te va a tocar, el dulce o el amargo. O los dos ..


sábado, 18 de julio de 2009

Time for heroes

Cerró los ojos, en un intento por comprender que sentido tenían las palabras que salían de su boca.
¿Cómo había sido capaz?
.

Caminar por dunas vacías nunca se le había dado bien.

jueves, 16 de julio de 2009

Apaga la luz.


Lo que siento es miedo.
Miedo a volver a fracasar, a fallar.
Miedo a ser frágil y débil, y no fuerte como me pensaba.
Miedo a no ser suficiente o a ser demasiado.
Miedo a crear, miedo a sentir, miedo a mirar, miedo a besar.
Miedo a no estar a la altura de sus expectativas. Miedo a que las mías sean demasiado altas.
Miedo a creer, a dar, a entregar algo que me pertenece demasiado.
Miedo al engaño, a los juegos sucios, a la indiferencia.
Miedo al tiempo, que traiciona sin previo aviso.
Miedo a la soledad, a la compañía, a días tranquilos, a días con locura.
Miedo a todo y nada en general. A las alturas y también a sentir los pies en el suelo.
Miedo a la sensación de sube y baja.
Miedo a la confusión, a la tensión, a lo evidente.
Miedo al choque de lenguas, el cruce de miradas.
Miedo a todo aquello que se oxida, que se acaba, que tiene final.
Miedo a saltar, a lanzarmee, a quedarme quieta, a no actuar.
Miedo a no arriesgarme. O a arriesgarme demasiado.
Miedo a quedarme anclada, estancada. Miedo a avanzar.
Miedo a ti. Miedo a mi.
Miedo. Eso es lo que tengo.

miércoles, 15 de julio de 2009

Desiste.


Bajé las escaleras traseras, las que daban al mar. Contemplé las olas, la arena, la puesta de sol. Observar un atardecer en la playa era una de las cosas más bonitas que había visto en mi vida.
Me gusta sentarme solo y contemplar.
A menudo, las personas no captan la esencia de las cosas que se encuentran a su alrededor, sólo se fijan en el caparazón, admiran la fachada de la casa y ni siquiera se molestan en asomarse a la ventana o entrar y descubrir que hay tras esos muros.
Hacemos eso con todo. No logramos ver más allá de lo que el ojo alcanza.
Un defecto humano, nadie es perfecto.
Caminé por la orilla hasta llegar al viejo árbol del muelle. Creo que a ese árbol le quedan ahí uno o dos años. Seguramente en uno o dos años esto no será lo que es.
Miré hacía abajo. No es que fuese cabizbajo por algo en concreto, simplemente quise bajar la mirada.
Había restos de botellas vacías y algún que otro vaso roto.
¿Cómo y por qué había acabado aquí?
No es que me hubiese vuelto un huraño y un solitario, simplemente necesitaba paz y tranquilidad, desconectar de aquello que me impedía disfrutar de un café con hielo, un cigarro, una buena fotografía, ese disco que ya nadie quiere escuchar.
Volví sobre mis pasos, dejando que el agua me rozase los pies.
Las olas. Incansables. Insaciables, buscando cobijo en la orilla. Rompiéndose al llegar a ella.
¿A quién importaba, verdad?
¿Quién podía impedirlo?
¿Quién podía impedir que los acontecimientos siguiesen su curso?
¿Quién? ¿Tú?

martes, 14 de julio de 2009

Pregunta número 512.





¿Cuando sabes que estas tomando decisiones correctas? ¿Cuando empezar?, ¿cuando parar?
¿Cómo comenzar? ¿cómo terminar?
¿Cómo no hacer daño al prójimo? ¿Cómo no dañar a aquellos a los que quieres?
¿Cómo hacerse con el control de la situación?

Lo más importante en las relaciones humanas es saber cuándo parar: cuándo para de hablar; cuando parar de besar; cuando para de verse con otra gente; cuando parar de verse con alguien en particular.
La mayoría de las veces es difícil tomar la decisión en el calor del momento. En ocasiones, en realidad raras veces, puedes escuchar la música in crescendo como indicación del momento adecuado para actuar.


¿Cómo, cuando, dónde y por qué?Seguiré haciendome esas cuatro preguntas un millón de veces a lo largo de mi vida.









Sécate, pero no te marchites.



Me preguntó sobre mi. Dijo que quería una descripción tanto física como interna.

Me explico que desde un primer momento le había parecido distinta y que la única condición que ponía era que hiciese una descripción personal. Que me desnudase como persona.Le dije que era como una flor, no sabía si era margarita, jazmín, lirio o rosa. Me preguntó que porque decía que era una flor. Yo le dije que no era cualquier flor, era una flor seca, que me gustaba ser una flor seca. Era bonito. Volvio a exigirme un porque. Le constesté. Le expliqué que estaba seca pero mantenía mi esencia, me había secado en el interior de un libro, entre sus páginas y letras, empapandome de historias para reir, para llorar.Por eso me gustaba ser una flor seca, porque no había perdido mis pétalos, no me había podrido. Sólo seguía ahí con menos color pero con mas experiencia.Me escuchó sin dejar de mirarme ni un sólo segundo a los ojos;¿Y que flor eres?
No lo sé contesté.
Eres una amapola. Las amapolas son frágiles, pero son bonitas, si no las tratas con cuidado pierden sus pétalos, pierden su vestido de seda roja y caen en el olvido.
Pero asi es, eres una amapola.


''Sólo seguía ahí con menos color pero con mas experiencia''.

lunes, 13 de julio de 2009

Smoking in my bed, please.





Levantó a vista. Amanecía en Londres.
Despacio y sin hacer ruido se levantó y sacó un vaquero del armario del rincón.
Se acordó de las noches en la buhardilla, con tabaco y fotografías, con restos de alguna fiesta.
Había cambiado la ciudad, el paisaje, la vivienda. Incluso él había cambiado.
Pero ahí seguía ella. Siempre ella. Consu curiosa mirada y sus ganas de saber todo, con su capacidad de fascinarse continuamente, incluso con las mismas cosas, con sus manías, sus constantes porqués, su forma de sonreír o su manera de engancharse a tu brazo.
Te dejaba escoger y se dejaba sorprender.
Ella, ella, ella. ¿Por que ella?
No era bonita, era preciosa. Incluso cuando se enfadaba estaba guapa. Hasta recién levantada podías quererla.
Podía describirla físicamente con los ojos cerrados. Podía decir su comida favorita, su color, a que olía ella y su pelo, que era lo que mas le gustaba.
Te envolvía; te hacía subir y bajar, como en una montaña rusa.
¿Por qué? - Se volvió a preguntar.

..porque es ella.


domingo, 12 de julio de 2009

Sinceridad inesperada


Cogía mi mano y jugueteaba con mis dedos, los entrelazaba con los suyos y me miraba.
Ponía música y encendía un cigarro.
''Cualquier canción es buena si la escucho contigo'' le oía decir.
Mordía mi labio y me hablaba de cualquier cosa. Del verano, del cantante de un grupo, de como hacer un huevo frito.
Se reía. Me reía. Dándome cuenta de que siempre me hacía reír. Que sus chistes tenían gracia. Qué mas vale pájaro en mano que ciento volando.
Cambiaba de canción. Hablaba de algo en el cielo. De elevarse.
Me encendía un cigarro y me quitaba la ropa. Yo también se la quitaba a él.
Y me abrazaba. Fuerte, muy fuerte. Y dormíamos (o eso fingíamos)
En realidad era una excusa para no marcharme, allí nadie dormía.
Me acariciaba el pelo, me lo desenredaba, despacio, para no hacerme daño.
Y me miraba, me sujetaba la cabeza y me miraba. Con miedo, con ansia.

Leía en sus ojos lo que él no se atrevía a pronunciar.
Lo que no se atrevía a decir.
Y aún así, lo hizo.


¿No creéis que con eso basta?




sábado, 11 de julio de 2009

viernes, 10 de julio de 2009

Rompe todo, sácalo fuera.


Abrió la nevera en busca de algo que llevarse a la boca.
Eran las 3 de la madrugada y seguía sin poder conciliar el sueño. Muchas preguntas rondaban su cabeza, pero se resumían tan solo en una.
Una única pregunta a responder, ¿una incógnita eterna?.
Vueltas y vueltas, al igual que en un carrousel..



..Y sin querer, lo vio todo claro, fue como un golpe en la cabeza con efecto contrario.
Miles de imágenes se le entrelazaron, de principio a fin.
Miles de palabras, frases, momentos, ..fragmentos de esa obra de teatro de la que sentía títere.


¿Cómo actuar en contra de todo pronóstico?
¿Cómo controlar algo que no se podia, que se resbalaba de las manos?
¿Cómo? ...

jueves, 9 de julio de 2009

Si dudas, fracasas.


Y pensó que quizá, tras tantos tropiezos y caídas le venía bien despegar del suelo y volar un rato. Planear por encima de pensamientos ridículos y sin fundamento.

Dejar a un lado dudas.

Arriesgarse era lo divertido, algo que le encantaba y que hacía mucho tiempo que no llevaba a cabo, era su forma de sentirse viva.
Tirar toda la mierda del cajón. Dejarlo vacío y llenarlo con cosas nuevas y diferentes sin cambiar de vida.

Como Quique escribió: reírse de todo y llorar por nada.

miércoles, 8 de julio de 2009

Sin pausa, sin prisa.


Como cada lunes se levantó y se preparó un café, se metió bajo el chorro de agua caliente de la ducha sintiendo resbalar las perlitas de agua por su piel.

Como cada lunes se vistió y se peinó, se compró un croissant en la panadería de número 3 y salió al trabajo.

Como cada lunes dió un rodeo por el parque, vió a las palomas, a los estudiantes, el chico del pelo revuelto fumandose un porro y la chica de melena rizada y roja sentada a su lado. El cartero. La furgoneta azul y blanca abandonada. La fuente. Los patos.


Como cada lunes se sentía tan incompleta. Con ganas de todo y de nada.

martes, 7 de julio de 2009

Aquí. Allí. Dónde estén tus huellas quedará parte de tu historia.


Un beso bajo la lluvia.
Aquella chica del verano del 99.
El café con mejor sabor del mundo.
La ciudad de las luces.
El mar, la playa, la lluvia y el olor a humedad.

Como una escalera, una peldaño arriba, dos abajo, los recorres una y otra vez, cada peldaño una historia, que cuenta quién eres, cómo eres, que has vivido.Y si, alguna vez llegarás arriba y recordarás cada escalón, cada paso importante, cada logro y cada fracaso.


Todos vivimos en una escalera, nos cruzamos y nos reencontramos.

O nos perdemos para siempre..