lunes, 10 de agosto de 2009

¿Cómo dices?


Es una sensación extraña.
Sentir que tanto física como psíquicamente te encuentras en perfecto estado y sin embargo, hay algo dentro de ti que falla.
Como un cortocircuito.
No es un vacío, ni una falta de espacio. No es tristeza, ni dolor.
No es nostalgia. Ni odio, ni amor, ni despecho, ni celos. No tiene relación.
Tampoco apatía.
No es nada de eso. O quizá un poco de todo.
No logro saberlo.

Creo que desconcierto es la palabra que mejor lo define.
Desconcierto en algunas zonas grises (¿de mi vida?)
Quizá deba (o sea ya hora de) extirpar de mi mente todo aquello que corrompe mi calma y modifica mi estado anímico (aunque es casi imposible mantenerse impasible ante ciertas situaciones y antes determinados sentimientos. Pero eso da igual, la cosa no va por ahí).

Sinceramente pienso que además de loca, estoy perdida.
No sabes cuánto.

sábado, 8 de agosto de 2009

No te despidas.


Que la niebla no te impida ver.
Y que el ruido no te bloquée lo que tienes que oír.
No dejes que los baches entorpezcan tu camino, ni que el canto de las sirenas te guíe hacía el desastre.
No confíes en los exraños, ni juzgues a los desconocidos.
No permitas que las mil voces que te gritan acallen ni tan sólo un segundo, hasta tu más mínimo susurro.
No te rebeles. Ni te distorsiones.
No cambies tu mundo.

jueves, 6 de agosto de 2009

Amor reciclado.

Mirase por dónde mirase encontraba amor. O eso quería creer.
En el metro, en la parada del autobús, en la calle, en el trabajo, en la cafetería de debajo de su casa, en el estanco, en el parque, en los cines.
Pero cuanto mas obsservaba mas se convecía de la superficialidad de las personas.
El amor estaba presente en miles de sitios, en un millón de detalles.
Pero era amor reciclado; cómo la colonia barata que engaña; cómo la verdadera personalidad escondida tras una máscara el día de Halloween.