jueves, 27 de agosto de 2009

Bajo el edredón.


Si juegas con fuego te quemas.
Te quemas los dedos, las manos, los brazos, el torso, las piernas, los pies.
Y si viene con mucha intensidad, te incendias. Y te quedas así a ratos. Incendiada de pies a cabeza, con un sube y baja en el cerebro.
(...)Jack besó lentamente la boca de Amanda, recorrió con la lengua sus labios, despacio, suave. Ella respondió desabotonándole la camisa y dejándose besar. Dejándose hacer.
Sus lenguas raramente chocaban, se trataba mas de besos lentos, con los labios. De momento.
Él la tomó en brazos y ella colocó las piernas alrededor de él. La apoyó sobre la cama, lo suficientemente suave como para no hacerle daño pero lo suficientemente fuerte como para que quedara claro el deseo que sentía por ella.
Entonces todo se volvió mas salvaje, pero sin perder ese punto de sensualidad.
Y tras haber jugueteado un rato con sus cuerpos, tras haber tenido orgasmos y gemidos para todos los gustos, se tumbaron a contemplar el techo.
Hacía calor.

martes, 25 de agosto de 2009

Con cuentagotas.



Como escuchar su música favorita.
Bailar en un paso de peatones.
Dormir sin dormir y hablar hasta las seis.
Como beber solitariamente en un bar y encontrar compañía al cuarto cosmpolitan.
Como las clases de inglés dibujando en una libreta. Y las de matemáticas durmiendo pupitre con pupitre.
Como las montañas rusas, el sube y baja. Las drogas blandas. El despegar de un avión.
Como desnudarse, vestirse, volver a desnudarse.
Como besar a un extraño, o a dos, o a tres. Y despertarte en camas ajenas a las tantas de la madrugada bajo un edredón que no es el tuyo.
Como mirar las olas sentado en la arena.
Como correr cuando llueve.
Como mentir. Como que te mientan.
Como equivocarte. Como que se equivoquen.
Como el miedo, la alegría.
Como ser completa y enteramente humano.

jueves, 20 de agosto de 2009

Tararea aquello otra vez.


Y me he dado cuenta de que mi corazón tiene un número limitado de latidos. Y cuando se agoten.. cuando se agoten viviré del marcapasos. Seguiré respirando y hablando y viviendo. Pero no sentiré absolutamente nada. Dentro de mi pecho habrá una máquina haciendo tic-tac y seré insensible.
Sentiré como la lluvia me moja, pero no será como ahora, que me cala hasta los huesos.
Y no peribiré todo esto. No será jamás como en este momento.
Lloraré y reiré, sin gracia y sin pena.
Y me darán igual tus canciones, tus palabras, tus versos y tu forma de ver la vida.

Mientras tanto disfruta de mi corazón. Ya sabes que todo tiene un final.