viernes, 7 de mayo de 2010

Hablamos demasiado, pensamos poco, observamos menos y escuchamos nada.


"Lo bueno de tener 18 años es que todo pasa deprisa. Nacemos, estamos, y morimos; y quizá, si tenemos suerte, dejamos alguna pequeña huellita, que al fin y al cabo es lo que importa. Con las mágicas edades del desconsuelo creemos que todo es terrible y que es imposible enmendar esos ''enormes'' errores que hemos llevado a cabo.
También nos ''enamoramos'' inocentemente, que desde mi punto de vista es bonito. Pero ya.
Afirmamos con rotundidad que solo existe una persona en nuestra vida y no somos capaces de ser realistas.
Lloramos, engañámos, mentimos, reímos, caemos rodando, nos refugiamos, probamos, nos entusiasmamos. Aprendemos.

Me pone enfermo.
(...) ¿Nadie se da cuenta ya de las cosas o que? ¿Que cojones pasa con nosotros?
¿De verdad nos hemos convertido en.. esto? ¿En algo tan simple?

No me considero una lumbrera, ni siquiera creo que sea alguien listo de verdad, pero lo que sí he podido comprobar es que la sabiduría no tiene que ver con la inteligencia. Si algo me enseñan Platón y Aristóteles y las cavernas y La República es que cada día estamos mas acabados.
No hablo de los tópicos de que siempre sonríen los que menos lo merecen. Y siempre es mucho decir, para que te enteres.
Además, ¿tú que sabes de eso? ¿Acaso lo has llegado a comprobar? ¿Acaso siquiera alguien ha llegado a hacerlo?
Hablamos demasiado, pensamos poco, observamos menos y escuchamos nada.

Me da igual lo que digas.
(...) No nos falta amor, ni razón, ni voluntad, ni tolerancia, ni desgracias, ni tampoco alegrías.
Tenemos casi de todo y no tenemos nada. Pero de eso se trata.
¿No lo entiendes? ¿No alcanzas a verlo? Es una pena que alguien tan joven sienta pena por cosas que no debería sentir. Y no hablo de tristeza sino de pena.
Afirmaciones, preguntas, supuestos, roturas de tuberías y de postre síndrome de diógenes para todos por favor.
A esto voy. ¿Lo vas pillando? No es muy difícil de comprender si conoces algo acerca de ello.

(...)Basura reciclada. Bolsas negras, azules, blancas, amarillas. Grandes, pequeñas. Abiertas, cerradas, viejas, nuevas.
Muñecas rotas (en ambos sentidos) que mueren en el desesperado intento por lograr encontrarle sentido a algo de todo esto.
Dicen que me atrae el dolor. Las reacciones y sus consecuencias.
Y es cierto. Me encanta el dolor, es una de las cosas mas interesantes y complejas que puedan existir.
Nadamos en mierda y ni nos damos cuenta. Y como el sujeto que le obligan a salir de la cueva y mirar al sol, nos resistimos a aceptarlo. Porque nos causa sufrimiento, dolor.
Ya lo he dicho. El dolor.
Es de las pocas cosas que está presente en nuestras vidas desde el nacimiento (azote) hasta nuestra muerte (variantes)
Y por el medio, un montónde tonterías inútiles en las que perdemos cientos de minutos de nuestras vidas.
Creo que sigues sin entenderlo. No hay muchas personas que compartan mi filosofía de vida.
Una pena señores. Y un placer."



(#Mi internet ha vuelto, tengo vida cibernética de nuevo, como se puede apreciar)

jueves, 18 de marzo de 2010

Que no me gusta esto.

Siempre las mejores ideas, las mejores frases, los mejores consejos, los pensamientos mas oscuros, ocurren antes de irte a dormir, justo en esos momentos en los que reflexionas acerca de todo lo que percibes, todo lo que ocurre a tu alrededor y en tu vida, lo que ves, sientes, oyes y piensas se enreda y se mezcla para crear una cortina de humo que al disiparse deja algo. Puede ser bueno, o malo. Mejor o peor. Pero siempre deja algo.
Otro de estos momentos clímax es una buena borrachera. De esas filosóficas en las que realmente estás pensando y a la vez no lo haces. Quiero decir, reflexionas sin ser totalmente consciente de ello.
Aquí, en mi caso, lo mas probable es que hable. Mucho. Pero que, cuando algo capta mi atención, mi mente se desvía. Y no necesariamente hacia aquello que me había despertado, por decirlo de alguna forma.

Y no me gusta lo que veo. Ni sobria, ni ebria. Ni dormida, ni despierta.
Es una especie de vacaciones eternas que terminan por aburrir.
Y otro día continuo, que ese tema es extenso.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Desastres naturales.


Para empezar creo que mi principal problema es la falta de planificación. Con cualquier cosa.
Puedo ilusionarme e imaginar (como en el cuanto de la lechera), pero nunca va más allá.
Existen personas, que han nacido para planificar su vida y embutirla en una botella de vidrio verde (por si se les olvidan tantos planes), otras simplemente organizan aquellas partes importantes para después no quedarse con una mano delante y otra detrás, y están luego las personas como yo, las que nunca hacemos planes, o si los hacemos, no ponemos los medios suficientes para llevarlos a cabo. Somos personas con buenas intenciones (y con buenas, me refiero a intenciones a secas), pero sin ningún tipo de organización cerebral. Y así está nuestra vida, desordenada. Como una habitación llena de trastos inservibles los cuáles cubren lo esencial. Entonces, os imaginaréis que pasa. Si, que cada vez que quieres conseguir esa meta, ese fin, debes de moverlo todo a un lado y a otro, y te cansas, mucho, te agotas porque tienes que remover demasiadas cosas (esto también me sirve como metáfora del pasado-presente), y al final, prefieres sentarte y entretenerte con algo que esté a mano. Lo primero que veas. Y el tiempo sigue corriendo (aunque el tiempo a veces me importa una mierda sinceramente), así que dejemos el tiempo.


Volvemos a la desorganización mental.
Para casi todo. No, mas bien para todo. Para lo bueno, lo malo, lo inservible, lo improbable, lo importante, lo divertido, lo triste.
Y bueno, ya sabes lo que dicen, las personas desorganizadas van improvisando, hablan improvisando, actúan improvisando.
Quizá por eso a veces son puro nervio.


Aunque la verdad, no creas que los planes lo son todo. A veces planear con mucho ímpetu determinadas cosas acaba desbordando tu vaso de agua al que llamas tu vida.
Para que me entiendas, que te das un hostión que poco más y no lo cuentas (y a veces literalmente).
Pero en fin, que esto también pasa cuando llevas los ojos cerrados y no quieres abrirlos.
Necios, que somos unos necios.
Deberían de meteros a todos en el manicomio. Por gilipollas, y por locos.