sábado, 4 de junio de 2011

Unknown.

I pack my case.
I check my face.
I look a little bit older.
I look a little bit colder.
With one deep breath,
and one big step,
I move a little bit closer.


I said my heart,
it don’t beat,
it don’t beat the way it used to
and my eyes don’t recognize you no more.
And my lips, they don’t kiss,
they don’t kiss the way they used to,
and my eyes don’t recognize you no more.

For reasons unknown.

viernes, 3 de junio de 2011

Quinientos latidos por minuto.


No ha llegado aún y ya echo de menos la S. Negra y obligarte a subir a esas atracciones montadas en dos días. Compartir mojitos enormes con muchísima lima y algodón de azúcar. Coger un empacho enorme de guarrerías y pasear demasiado lejos porque lo ideal sería habernos fundido.
Volver hasta el coche y bajar el volumen de la música para poder hablar o por el contrario subirlo mucho y deleitarte con mi voz de niña pequeña berreando Dorian, Oasis, Pereza, Quique o alguna canción de hace mucho que suene en la radio. Llegar a casa cansadísimos y dejar mi bolso por el suelo, revolver la habitación y tú siempre detrás ordenándolo todo. Todo en orden fuera del corazón, todo en desorden dentro.
Más patas arriba que nunca y con más escarcha de la que uno se puede imaginar.
Me estoy alejando cada vez más. Y ahora estoy en el tren. Y te escribo a pesar de que sé que sólo quedará para mí, para mi recuerdo. Y me sigo alejando, me voy lejos porque no soporto la duda, porque no soporto estar dividida en dos. Porque soy incapaz de recomponer(me), de encontrar las piezas que faltan del puzzle que una y otra vez volvía a empezar.
El cine de casi todas las semanas, o lo miércoles de manicomio con comida a domicilio. Y los revolcones de la playa que nunca te dejaba llevar a cabo. Partidas de cartas. Estrellas y abrazos. Marcas de biquini. Velas y McDonalds. El coche y los cristales empañados. Eso, eso muchísimo.

Así que aquí estoy, marchándome para quién sabe cuánto tiempo. Igual ni siquiera vuelvo a ser la misma de hace unos años. O de hace unos meses. Igual solo soy yo al cuadrado o al cubo. O elevado a un millón de pedacitos gélidos echando de menos átomos inalcanzables. Supernovas en el espacio que únicamente se encontraban en mi cabeza (o en mi pecho, que sube y baja vertiginosamente)

martes, 31 de mayo de 2011


A veces.. A veces no encuentro el momento adecuado. Ni las palabras correctas. A veces me equivoco, como todos. A veces dudo. Dudo de si será apropiado determinado comportamiento o determinada frase.
Pero, la verdad, existen situaciones en las que si se cien por cien que es lo humano, lo que hay que hacer a pesar de todo el dolor o de todo el orgullo o de toda la rabia que tenga dentro.
Pero debe ser que quizá yo sea extraña, o que haya cerebros que no lo entiendan. Aunque cuando un 95% de personas coincide con aquello en lo que creo... es difícil dejar lugar a la duda. 
Es difícil ser consciente de la crueldad de algunas personas. De la frialdad. Del egoísmo.

Hay días y días. Y situaciones y situaciones. Hay veces que debes mantenerte firme a tus palabras y hay veces que debes tragártelas por molesto que sea. Porque la magnitud de los hechos ha superado lítmites insospechados. Porque personas que creías lejanas son las más cercanas, las más coherentes, las más alentadoras.. Y, desgraciadamente, observas en ese mismo momento, como hay otras muchas con las que te habías equivocado desde el principio. 

Como jode, como pica y como escuece que cuando un problema es de dos, y ese problema determina el futuro de al menos de uno de los implicados, el que quizá menos juega y menos pierde es quién empuja pendiente abajo al otro. 
Me habría gustado equivocarme. Me habría gustado de veras.

(Aunque por otra parte, quizá lo más adecuado es que no sepas hasta que llegue el momento lo que ocurre. Seguramente mantenerte al margen y desinformado hasta que llegue el día, haga que el daño sea menor. Lo que te quiero decir es que.. pasa factura lo mires por donde lo mires y cuando quieras ayudar, no podrás porque será físicamente imposible. Pero aunque cierres los ojos, seguirá pesando)